4 anécdotas sobre el Know How ó “Yo podría hacerlo mejor”

Hay algunas anécdotas que recuerdo y que me gustan mucho, una de ellas se refiere a Thomas Alva Edison “El ingeniero”, otra sobre Leonardo Da Vinci “El maestro”. Todas las he escuchado con ligeras modificaciones en la trama o en los protagonistas, pero ellas conducen al mismo punto, que es lo importante para describir la importancia del Know How.

1. Saber dónde

Una fábrica tiene problemas con una maquinaria específica y buscan al ingeniero para que la repare, pues nadie ha logrado descifrar cómo hacerlo. Después de acudir y meditar durante varios minutos frente a la maquinaria, toma un trozo de gis y dibuja una línea sobre un tubo y da instrucciones para que se rebobine con alambre de cobre hasta la marca.

Los trabajadores después de hacerlo notan que la máquina comienza a funcionar a la perfección y dueño de la fábrica sumamente contento le pregunta al ingeniero ¿cuánto se le debe por sus honorarios? por lo que él responde una cantidad alta y a la que el dueño replica molesto de inmediato:

—¡Tanto por solo una marca de gis!, si mis ingenieros han hecho todo el trabajo. Reclama el dueño.
—Claro que no. Por la marca no es nada, por saber dónde colocar la marca es el costo. Respondió el ingeniero.

2. A posteriori todo es fácil

Citan al maestro ante una audiencia frente a las autoridades porque al parecer ha cobrado demasiado por algo que ha resultado ser demasiado sencillo y le cuestionan la razón.

Para explicarles la razón, el maestro reta a la audiencia a tomar un huevo y colocarlo en posición vertical en perfecto equilibrio. Todos en la audiencia lo intentan, pero después de varios minutos nadie lo logra. Invitan al maestro a que demuestre cómo hacerlo puesto que todos concluyeron en que es imposible, el maestro golpea ligeramente el cascaron del huevo como para que se quiebre, pero no se rompa y reposa el huevo sobre esta abolladura y logra colocar el huevo en posición vertical.

—¡Ah, pero así es muy fácil! La corte replica
—A posteriori todo es fácil. El maestro responde

Qué es el Know How

Una vez que alguien lo hace y que las personas ven cómo se hace, caen en cuenta que el ingenio no está en lograrlo si no en tener el conocimiento y astucia para hacerlo en primer lugar. Es muy parecido a ver a un mago realizar un truco de magia y que nos resulta fantástico, pero una vez conociendo la técnica detrás del truco —Know How— ya no nos resulta tan asombroso.

A lo qué voy con todo esto, es que tener un equipo de personas en una empresa dedicadas a implementar email marketing o cámaras y luces para llevar a cabo un webinar no necesariamente significa que se hará bien. El conocimiento de cómo hacerlo (know how) es lo que logra que se alcancen los resultados deseados y tener acceso al ingeniero o al maestro con los conocimientos necesarios es indispensable.

Otro ejemplo es que todos hemos visto cientos de anuncios o videos en donde creemos que habríamos podido hacerlo mejor, criticamos —y se vale— algo que no nos gusta, pero a menudo pasamos por alto el conocimiento que ha adquirido esa persona a través de la prueba y error en el pasado para llegar a ese resultado, entonces, nos parece sencillo hacerlo.

Esa experiencia es intangible, no se nota hasta que algo está hecho. Normalmente en una entrevista de trabajo o en un curriculum se muestran todos nuestros logros, pero rara vez se nos pregunta sobre nuestros fracasos que son, en esencia los que nos han llevado a los logros.

Es muy probable que, en las empresas, no tengamos el tiempo o el presupuesto para cometer todos los errores por nuestra cuenta y dejar a nuestro equipo experimentarlo por sí solo, es aquí cuando entra la labor de los expertos, los cursos y la capacitación para llegar al mismo punto.

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3. 1000 maneras de cómo no hacerlo

Durante la electrificación de las ciudades de Estados Unidos uno de los principales problemas era que las bombillas de luz se quemaban frecuentemente y el ingeniero se dio a la tarea de probar distintos materiales para aumentar la vida util de estas. Después de varios meses de infructuosos intentos la prensa le cuestionó al ingeniero sobre su rotundo fracaso pues ya había probado más de 1000 materiales diferentes sin éxito y considerando que su competencia ya había comenzado la misma tarea de encontrar dicho material es posible que él perdiera la carrera que revolucionara la industria eléctrica.

Éste respondió de manera optimista e indicaría que él no iba perdiendo, él había descubierto 1000 maneras por delante de la competencia de cómo no hacerlo. Su competencia estaba por detrás pues seguramente tendría que cometer los mismos errores que él ya había cometido. Al final, el ingeniero descubrió el material correcto “el filamento de carbono”.

La cultura del fracaso

En nuestra cultura —la mexicana, al menos— los fracasos están satanizados: está mal reprobar el examen, está mal terminar un matrimonio, está mal perder en una inversión, pues estamos acostumbrados a subestimar el costo de la pérdida y sobrevaluar la ganancia sobre el éxito.

Uno de los mejores cursos de marketing que he encontrado en línea los ofrece gratuitamente HubSpot, incluso por encima de los de paga, pero, aunque lo he recomendado ampliamente a quienes he impartido cursos y dado consejo por una u otra razón optan por pagar los otros cursos pues “al tener un costo” pareciera que son mejores, por el contrario del gratuito.

El curso de Inbound Marketing de HubSpot tiene una certificación a través de un examen que dura 1 hora y no es fácil, la primera vez que lo tomé lo fallé; esto me hizo enojar mucho, así que volví a tomar el curso y pasar la certificación a mi segundo intento.

Haber fallado la certificación en mi primer intento no me hace menos inteligente, todos aprendemos de manera diferente, o haber obtenido cierta puntuación hace a unos mejores que otros. Simplemente las personas tenemos una experiencia distinta qué a mi opinión personal se fortalecen con los errores.

4. La entrevista de trabajo

En una entrevista de trabajo para una firma de arquitectos, el entrevistador hace una pregunta al candidato mejor evaluado:

—¿Podrías decirme qué altura tiene el edificio dónde estamos?
—Claro, de hecho, hice una investigación sobre la empresa antes de venir y puedo decirte que mide exactamente 235 metros de alto, responde el candidato.
—Vaya, es correcto, dijo el entrevistador.

Más tarde el mismo entrevistador hace la misma pregunta a otro aspirante que no era tan destacado como el anterior:

—¿Podrías decirme qué altura tiene el edificio dónde estamos?
—No lo sé, dame un momento, responde.

Se levanta de su asiento y se para junto a la ventana, dirige su mirada a la sombre del edificio y pasa un par de minutos en silencio, vuelve a la silla y responde.

—230 metros aproximadamente.

Conclusión

¿A quién contratarías tú? A aquel que tiene el conocimiento innato por su gran capacidad de retención —que es como está diseñada la educación en nuestros días— ó aquel que es capaz de aceptar su desconocimiento, pero con la suficiente convicción aceptar los retos y de resolver los problemas que se le presentan.

Por último, recuerdo una anécdota sobre cómo “por error” se inventó el vulcanizado, pero creo que en pos de comenzar a hacer efectivo lo que acabo de describir en este largo artículo, te dejo a averiguarlo.

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